Historia

Todo comenzó hace varios años, cuando el fundador, John Griem, ofrecía servicios a los teatros daneses y se enteró de que actores y otros empleados del Danish Royal Theatre sufrían reacciones alérgicas cada vez que el vestuario y los interiores se trataban con retardadores del fuego, lo que despertó el "científico interno" de John, quien se encerró en su laboratorio y se dedicó de lleno a sus libros.

 

Esto rindió sus frutos y John creó una fórmula nueva: la primera versión de un retardador del fuego no tóxico y extremadamente efectivo había visto la luz.

 

Posteriormente, en una versión refinada, se introdujo el retardador del fuego no tóxico en el mercado danés de consumidores privados en forma de líquido, bajo el nombre de BURNBLOCK®.

 

Se comprobó la eficacia de BURNBLOCK® en todos los materiales de madera y en otros materiales absorbentes que se hallan en los hogares.

 

A partir de esto, John se ha dedicado al desarrollo de versiones del retardador del fuego que serán útiles para las distintas industrias, incluidas la de la madera para construcción y la de la madera procesada, además de las de textiles tejidos y no tejidos.

 

Las solicitudes de patentes se presentaron hace años, con la asistencia del despacho de abogados especializados en patentes Knobbe, Martens, Olson & Bear de Irvine, California, además de abogados europeos especializados en patentes.

 

Como resultado, hemos obtenido patentes en EE.UU., en la UE y en todo el mundo.

 

La fórmula patentada, junto con nuestros procedimientos secretos de fabricación y un "extra" adicional, dan como resultado el retardador del fuego extremadamente eficiente, no tóxico y biodegradable BURNBLOCK®, que superará a todos los competidores.